La silla del estadio que funciona con energía solar: convertir la luz solar de las gradas en energía USB
Cada tarde soleada, los asientos de un estadio absorben una enorme cantidad de energía solar que simplemente se irradia hacia el cielo. Una nueva silla de estadio alimentada por energía solar captura esa energía y la convierte en una estación de carga personal para los aficionados sentados en ella.

El aficionado moderno llega al estadio con un teléfono inteligente, una tableta y una gran variedad de dispositivos que consumen mucha batería. A lo largo del juego, toman fotografías, publican en las redes sociales y verifican estadísticas en tiempo real, agotando sus baterías. Los estadios han tratado de abordar esto con casilleros de carga y puertos USB en los puestos de venta, pero estos requieren que los fanáticos abandonen sus asientos y esperen en la fila. El "SolarSeat" resuelve el problema en el punto de uso. Cada silla del estadio está equipada con un pequeño panel fotovoltaico de alta eficiencia integrado en el respaldo. El panel recoge la luz solar durante el día y almacena la energía en una batería incorporada, que luego alimenta dos puertos USB-C ubicados en el reposabrazos. Un aficionado puede enchufar su teléfono durante el partido e irse con la carga completa. El sistema está completamente fuera de la red y no requiere conexión a la infraestructura eléctrica del estadio.
El desafío de ingeniería era hacer un panel solar lo suficientemente duradero como para poder sentarse sobre él, patearlo y exponerlo a los elementos. El panel no es una placa de vidrio rígida; Se trata de un material fotovoltaico de película fina y flexible laminado debajo de una cubierta de policarbonato transparente resistente a los impactos. La superficie tiene textura para brindar agarre y disipar el resplandor, y se ha probado para soportar el peso de un fanático de 300 libras parado en la silla del estadio durante una celebración. El panel no se ve dañado por la lluvia, los derrames de cerveza o el calor extremo, y continúa generando energía incluso en días nublados, aunque a un ritmo reducido. La batería está ubicada en un compartimento sellado debajo del asiento, protegido de los elementos y accesible sólo al personal de mantenimiento con una llave especial.

La silla del estadio que funciona con energía solar es actualmente una opción premium, pero la economía está mejorando rápidamente a medida que la tecnología solar se vuelve más barata. Para un lugar en un clima soleado, el sistema también puede reducir el consumo general de energía del estadio al proporcionar una fuente de energía renovable y descentralizada para los propios aficionados. Un estadio de fútbol universitario en Arizona instaló 5.000 SolarSeats como prueba piloto de sostenibilidad, y la universidad ahora utiliza la zona de asientos como laboratorio viviente para sus estudiantes de ingeniería solar. La silla del estadio ya no es sólo un lugar para sentarse; es una parte pequeña pero significativa de la transición a las energías renovables, lo que demuestra que incluso la infraestructura más pasiva puede funcionar para el planeta.

